Llueve.
Escucho el llanto de miles de lágrimas cayendo del cielo. Ya no percibo el color, pero distingo un azul imaginario en un blanco sucio. El día de ayer, el día de hoy. El tiempo que aquí nace por la mañana es triste.
Sentada sobre el rocío del bosque de Marfil, se encuentra mi alma. Su mente busca la calma y entre la lluvia, la encuentra.
Mi bosque es embelesado, cautiva los sentidos. Árboles de color árbol reposan fieles en la tierra, mientras se hunden sus raíces investigando escrupulosamente cada misterio que difícil resulta observar.
Percepción.
Observo la espesura, que inocente como la esencia de un niño cuenta sus secretos. Caracterizado por débiles tonos color vainillado, bosque de otoño, rojizas frondas y anaranjadas llanuras. Las hojas caen, las flores disecadas, los insectos no existen. Las ramas se despojan de la vida. Resecado queda ya el Marfil. Veo robustos troncos oscuros de distintas formas.Y millones de pétalos vacíos deciden dormir rozando el suelo.
De nuevo, llueve.
Oigo como la humedad es penetrada en la tierra. Escucho el llover, escucho un fino silbido en mi oído. El viento me habla, el silencio también. El crujido del ir y venir de pasos es escaso, hoy no hay nadie.
Allá al fondo, mientras el cabello se empapa sobre mi columna vertebral descubierta, oigo el piano de una luciérnaga enamorada. Se dedica a sacar de mi el lado que nadie puede obtener. Las notas musicales retumban en mi oreja.
El arpa de sensaciones errantes de algodón dulce que tengo por corazón, decide que abra la boca y mire el cielo. Y allá van las incontables gotas dulces del mar flotante a mi lengua. Noto el sabor del agua en el paladar, produce cosquillas la sensación. Sabe a bizcocho de almendra, a galletas de naranja, a tarta de berenjenas. No me gusta y parezco un personaje de circo, tengo la cara mojada y el maquillaje corrido.
Los árboles me observan, hay cientos. Es como una pequeña galaxia triste y arruinada.
Inspiro. Huele a lluvia, a barro, a frondosidad hundida. Soledad, margaritas muertas. Otoño. Canela, nueces, castañas. Desprende el Marfil el hedor antiguo de madera utilizada. Madera que no arde. Madera.
Tengo los pies descalzos. Hago hundir los dedos en la tierra.
Frío.
Disfruto de la sensación. Recorre un escalofrío mi cuerpo desnudo al percatarse de que tengo las nalgas mojadas; mi sexo también lo está. Los pezones erectos de mis pechos me recuerdan que amamanto cada ser del infinito. Que soy Madre Naturaleza.
Mi alma sueña, llueve.
Vainilla.
Otoño.
jueves, 27 de septiembre de 2012
sábado, 22 de septiembre de 2012
No entender
Pasa el tiempo.
Mi vida está llena de indecisiones que van más allá de efímeros pensamientos en forma de lágrimas. He logrado hacerme una pregunta cuyo contexto ha costado a mi mente comprender. Sigo sin entenderlo, pues no cabe en mí dicha cuestión: ¿por qué no puedo escupir felicidad?
Ciertamente siento verdadera emoción dentro de mi. Estoy sorprendida de mi misma. Me sorprende la bipolaridad que me acompaña. En este momento mi alma está en completo bienestar, puede que luego disperse mi pensar y de nuevo el mar se manifestará.
Nuevamente no comprendo por qué no puedo echar por las manos la suerte que llevo ahora comprimida en mi ser. Me es difícil expresar felicidad. De echo ahora rebosa mi cuerpo risa, y en esta publicación no la estoy manifestando. En cambio, melancolía es lo único que puede mi intelecto buscar sinónimos.
Realmente, no he encontrado mi yo. Realmente algún día sabré hacer lo que hoy incapaz soy. Realmente se irá el ser bipolar dentro de mi. Realmente pasa el tiempo y lo desperdicio. Realmente soy feliz pero engaño a Edsi creyendo que vive en hipocondría.
Realmente
no existo.
viernes, 21 de septiembre de 2012
kajdgxcaldv
Me muevo entre desiertos de felicidad, hoy mi boca ha sorteado la tristeza y ha dibujado alegría en sus labios, ¡estoy feliz! No tengo motivos para estar con esta emoción contenida en mi estómago. Aún así, estoy feliz. Siento millones de globos de colores navegando por mi estómago, siento la risa en la garganta, siento el corazón latir, siento mi vida, siento mi yo, siento pájaros volando, mi casa flotar, siento el universo en la punta de la nariz.
¡Qué gran satisfacción! Después de tantos días con aquellas manos que arrancaban mis tripas; después de no saber quién soy; detrás del juegue invisible, ¡ha llegado la felicidad!
Todavía te echo de menos, todavía pienso en ti. Comprendo las circunstancias. Se volvió a enamorar el cielo del dibujo, un dibujo particular. Un amor que nace, otro que muere. Una pluma en el cielo, otra en el suelo.
Pero soy feliz. Espero que tu también lo seas, porque tengo infinitos motivos para sonreír hoy, para el mañana. Porque el cielo se pinta de un azul precioso, porque adoro a los bichitos de la naturaleza. Porque sí.
Porque lo digo yo y punto.
¡Qué gran satisfacción! Después de tantos días con aquellas manos que arrancaban mis tripas; después de no saber quién soy; detrás del juegue invisible, ¡ha llegado la felicidad!
Todavía te echo de menos, todavía pienso en ti. Comprendo las circunstancias. Se volvió a enamorar el cielo del dibujo, un dibujo particular. Un amor que nace, otro que muere. Una pluma en el cielo, otra en el suelo.
Pero soy feliz. Espero que tu también lo seas, porque tengo infinitos motivos para sonreír hoy, para el mañana. Porque el cielo se pinta de un azul precioso, porque adoro a los bichitos de la naturaleza. Porque sí.
Porque lo digo yo y punto.
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