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Vuelo desesperada por las galaxias infinitas de mí.

miércoles, 17 de julio de 2013

Versos cedidos a ti, versos que jamás oiste

He aquí versos, 
que por miedo jamás publiqué.
He aquí varios versos,
los cuales dediqué.
He aquí,
infinitas palabras dichas,
palabras que absurdas parecieron
y escondidas detrás de un pomo 
se descubrieron....


                                                                   
Satisfactoriamente te sonrío.
Tú, enamorado,
me devuelves la risa.
Satisfactoriamente cierro los ojos.
Tú, enamorado,
besas mi alma impura.

Camino por los sueños de una brisa absurda.
Camino contigo de la mano,
camino sin destino asegurado.
Y tú,
intrínsecamente
enamorado.


Son poemas muy malos y sin sentido. Me daba vergüenza publicarlos, pero como este es mi blog, y esta es mi vida... creo que merecen participar y tener un hueco en ella. Iré publicando más.

martes, 9 de julio de 2013

Hoy

Hoy
ha sido diferente.
Hoy Jack ha estado más cálido, más tranquilo, más cómplice, más amigo.
Sus palabras dulces me embadurnaban de amor. Ha sido precioso. Todas sus caricias ocupaban por completo mi cuerpo. Y nos dejamos llevar por la mágica sensación del momento y por el tiempo, que aunque infinito a su paso, parecía pararse para mi. Rodeé con mis brazos su cuerpo, disfruté de todos los recovecos que guarda y hasta sentí el revolotear de alas que en su estómago se yacía. Nunca olvidaré el deseo que hacia mi sus pupilas indicaban. Nunca olvidaré cuánto me echa en falta. Nunca olvidaré el azul del cielo en sus ojos marchitos.
Y oliendo el irresistible sabor de sus besos...
Y aspirando el sabor de su cuerpo...
Decidí darle otra oportunidad.
Decidí que el ansia que corroe mi pensar se hiciese realidad. Decidí eclipsar mi alma con la suya.

Pero cuál incrédula enamorada. Cuál chiquilla engañada. Cuál mujer utilizada. Cuál esposa deshonrada.
Tal horror sentí cuando Jack murió en mis brazos: Jack se marchó. Jack deció alejarme. Jack me descuidó. Jack no quiso la oportunidad que mi lengua le ofrecía. Jack definitivamente me perdió.
Y nunca más volverá a ver la luna asomando tras su cautivadora sonrisa refulgente. Y definitivamente jamás volverá a verla brillar.


El piano

...  qué muerte,
qué suerte, 
qué sorpresa.
-¿Mi voluntad ha elegido la vida?
Aún así, me he asustado y a muchos otros también.

Por las noches 
pienso en mi piano en su tumba del océano,
y a veces en mi misma,
flotando sobre él.

Allá abajo,
todo está tan inmóvil y silencioso
que me arrulla y me adormece, 
es una extraña canción de cuna.
Así es,
y es mía.

Hay un silencio
donde nunca ha habido sonido.
Hay un silencio
donde no puede haber sonido.
En la fría tumba.
Bajo el profundo,
profundo,
mar.